martes, 27 de noviembre de 2018

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El descubrimiento de Máncora

El “Flaco” Barreda, un legendario tablista peruano de los 70s, y un grupo de amigos tuvieron la suerte de avistar, desde la carretera, las espumas de Máncora (se dice que también habían sido divisadas en 1958, por Federico “Pitty” Block durante una carrera de autos) y decidieron detenerse en la caleta a experimentar con sus olas, sin saber que años más tarde habría de convertirse en uno de los distritos más entrañables de la tabla nacional.

Uno de estos tablistas fue el “Gordo” Barreda, quien nos contó personalmente como descubrió la rompiente de Cabo Blanco. Barreda se encontraba en pleno viaje a Máncora con su esposa, perdidos en la red de carreteras que las empresas petroleras habían trazado en la costa norte de Piura, se toparon con un espectáculo increíble de las olas de Cabo, la sorpresa fue tal que, durante largos minutos Barreda se quedó extasiado en la orilla, mirando la perfección de esas olas. La ola de Cabo Blanco, rápida, agresiva y perfectamente tubular, se levantaba amenazante sobre un conjunto de rocas y se deslizaba hacia la izquierda, formando una sección tubular, larga y absolutamente maravillosa. Durante algunos años el “Gordo” guardó celosamente el descubrimiento de Cabo Blanco y visitaba la caleta 
secretamente.











Mancora


Sin duda uno de los mejores lugares turísticos de Perú para disfrutar del descanso, entre kilómetros de playas de arenas blancas y aguas cálidas rodeadas de frondosa vegetación, olas excepcionales para la práctica de surf y un clima privilegiado, con temperaturas de verano prácticamente todo el año.

El pueblo más bien pequeño, también tiene su interés, una extensa avenida principal, atiborrada de tiendas de artesanías y locales donde alquilar tablas de surf; y al menos una decena de bares que encienden las noches con ritmos reggae.

Nacimiento - Miguel Grau

Miguel Grau Seminario (PiuraPerú27 de julio de 1834-Punta AngamosBolivia8 de octubre de 1879) fue un marino militar peruano, y almirante de la Marina de Guerra del Perú. Durante la guerra del Pacífico, comandó el monitor Huáscar y mantuvo a raya a la escuadra chilena durante cinco meses, sucumbiendo finalmente de manera heroica en el combate naval de Angamos, enfrentando a fuerzas superiores.

Miguel Grau - Acción Heroica

Grau en su torre, presintiendo lo inevitable y agachándose hacia la rejilla del piso, se despidió de Diego Ferré en un fraternal saludo de manos. Mientras tanto, las alzas de los cañones chilenos apuntaban hacia las partes vitales del monitor. Hacia las 10:00 a.m., un proyectil proveniente del Almirante Cochrane impactó en la torre de mando y al estallar destrozó al contralmirante Miguel Grau y dejó moribundo a su acompañante teniente primero Diego Ferré.180181​ Otro proyectil del blindado Cochrane dio con el sistema de gobierno del monitor dejándolo en posición de giro continuo. En tal circunstancia tomó el mando del buque el capitán de corbeta Elías Aguirre, quien continuó el combate con las naves chilenas. En auxilio del Cochrane llegó el Blanco Encalada, que, en su ansia de acabar de una vez con el monitor, se acercó demasiado y por poco se salvó de embestirse con el otro acorazado. Esta circunstancia fue aprovechada por el Huáscar para efectuar una hábil maniobra que le permitió colocarse en medio de los dos acorazados, disparando sus cañones sobre ambos alternativamente. Pero los acorazados cambiaron de posición rápidamente y sus 12 cañones sembraron la destrucción y la muerte en el monitor.182
Pese a sufrir graves destrozos en sus puntos vitales, el Huáscar no se rindió. Su comandante Aguirre intentó espolonear al Blanco Encalada, sin resultado, y poco después cayó muerto por un disparo del Cochrane, cuando se hallaba en el puente de mando dirigiendo el combate. Su sucesor en el comando fue el teniente primero José Melitón Rodríguez, quien también sucumbió heroicamente, cuando sacaba la cabeza de la tronera de la torre giratoria para apuntar uno de los cañones, momento en que un proyectil enemigo le voló la cabeza, cayendo su cuerpo inerte en el interior. Resultaron heridos el capitán de fragata Melitón Carvajal y el teniente segundo Enrique Palacios. Asimismo, el pabellón peruano cayó dos veces al suelo, al cortarse la driza por efectos de la metralla enemiga, siendo izado otras tantas veces, como demostración del propósito resuelto de sus tripulantes de no rendirse nunca

MIGUEL GRAU - Reseña Historica

Miguel Grau Es considerado por ello como el héroe máximo de la nación peruana. Su generosidad para con el enemigo en el campo de batalla le valió el apelativo de El Caballero de los Mares. Ha sido también elegido como El Peruano del Milenio.1
Fue hijo del coronel colombiano (nacionalizado peruano) Juan Manuel Grau Berrío y de la dama piurana Luisa Seminario del Castillo. Aunque nació en Piura, vivió su infancia en el puerto de Paita, donde forjó su vocación marina. A los 9 años de edad se embarcó como aprendiz de grumete en un buque mercante, pero este primer viaje se frustró al naufragar la nave frente a la isla Gorgona (1843). No obstante, no se amilanó y se embarcó nuevamente al año siguiente. Durante diez años navegó en 12 distintas naves, recorriendo diferentes puertos de AsiaEstados Unidos y Europa, completando además una circunnavegación, antes de retornar al Callao en 1853.
En 1854, Grau ingresó a la Marina de Guerra del Perú como guardiamarina, sirviendo sucesivamente en el vapor Rímac, el pailebot Vigilante y el vapor de ruedas Ucayali. En 1856, con el grado de alférez de fragata, pasó a servir a bordo de la fragata Apurímac, integrándose plenamente al cuerpo de oficiales de la marina. A instancias de su coterráneo, el teniente segundo Lizardo Montero, se sumó a la revolución conservadora de Manuel Ignacio de Vivanco en contra del presidente Ramón Castilla. Teniendo el control del Apurímac y de otras naves, los marinos revolucionarios operaron durante casi un año a lo largo del litoral peruano y participaron en el ataque al Callao de 22 de abril de 1857.
Derrotada la revolución vivanquista, Grau fue expulsado de la Armada (1858), por lo que debió volver a la marina mercante, navegando a lo largo de la costa peruana y ecuatoriana. Viajó también a la Polinesia (1862). Favorecido por la ley del 25 de mayo de 1861 dada por el Congreso, en 1863 fue readmitido al servicio naval como teniente segundo y pasó a ser segundo comandante del vapor Lerzundi. Poco después, ya como teniente primero, fue enviado a Inglaterra, comisionado para negociar la compra de unidades navales y supervisar la construcción de las mismas. Regresó como comandante de la corbeta Unión, que, junto con su gemela América, fue adquirida en Francia. Durante el viaje de trayecto al Perú, fue ascendido a capitán de corbeta. Ya en aguas peruanas, se sumó a la revolución restauradora de Mariano Ignacio Prado, siendo ascendido a capitán de fragata (1865). Durante la guerra hispano-sudamericana, se mantuvo al mando de la Unión y actuó en el combate de Abtao, librado el 7 de febrero de 1866 contra los buques de la escuadra española del Pacífico.
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